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No decía palabras , de Cecilia Pérez-Mínguez Casariego, es una novela sobrecogedora en la que se mueven unos personajes en carne viva: fracasados, generosos, vulnerables, tocados por la ternura o por el rencor, por la enfermedad mental o por el desamor, pero siempre alejados de cualquier artificio.
Junto a sus vidas azarosas, emerge luminoso el mundo mágico de la infancia, donde se desvelará el sentir de unos seres inocentes, misteriosos y frágiles que son los niños en su primerísima etapa de la vida.
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